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La cocaína es una de  las drogas más adictivas a nivel mundial. Los efectos de la cocaína en el entorno familiar es devastador. El entorno de un adicto hace su propio recorrido junto con el problema de la drogadicción de su ser querido. A continuación te presentamos las diferentes fases que puedes atravesar si eres familiar de un adicto a la cocaína.

 

El adicto no es el único perjudicado

Hay que tener en cuenta que cuando una persona consume esta droga no solo se perjudica ella misma. La familia y su entorno más cercano es quien más lo sufre. Todos los miembros de la familia deben luchar por mantenerse unidos ya que la enfermedad cada vez irá a peor. Es más frecuente que sean los adolescentes de la casa quienes más consuman, pero en ocasiones es el padre de familia o la madre quien consume la cocaína. En estos casos es alarmante cómo los niños se ven afectados y eso les marca para toda la vida.

Al igual que en otro tipo de enfermedad, el adicto y la familia atraviesan por diferentes etapas. Algunas de las etapas son compartidas, en cambio otras solo las vive una parte, o el adicto o la familia.

 

Etapas que atraviesa la familia

Es complicado saber si se ha pasado la línea del consumo experimental al habitual. esto se detecta cuando ya es un problema. El recorrido de la familia suele pasar por diferentes etapas que van de la mano del desarrollo de la adicción a la cocaína en el enfermo.

 

1 - Etapa invisible

En esta primera fase, es  habitual no darse cuenta. Es difícil ser consciente por diferentes motivos. Entre ellos están los siguientes:

  • El adicto no consume habitualmente. Aún no es un drogadicto. Puede que lo haga de forma esporádica. Aunque cada vez más lo incluirá en sus fines de semana.
  • Todavía no han cambiado sus valores. Está empezando a tener pequeños cambios en sus creencias, prioridades, ideas, pero los familiares piensan que la persona es así. Lo último que se piensa es que está desarrollando un trastorno por  consumo.
  • Puede que salga más de noche, pero ante eso no saltan las alarmas porque en esta sociedad es una forma normalizada de ocio.
  • No le está afectando el consumo como para tener cambios de comportamiento problemáticos. Sí hay cambios de actitud, pero no suficientes para poder darse cuenta. Está utilizando la droga como reforzador positivo, por lo bueno que le da por ahora. Le compensa la resaca y las consecuencias negativas sobre su organismo. Por lo tanto, aunque tenga modificaciones de su carácter, estas se ven ocultados por su aparente felicidad.
  • Tampoco falta a sus responsabilidades. Por tanto, aún es la etapa idílica del consumo para el adicto.  Puede que los lunes le cueste mucho hacer sus cosas y empiece a quejarse y hacerlo de mala gana.
  • Nadie es capaz de imaginar que hay un consumo de cocaína porque los síntomas que acompañan al consumidor están en una fase leve.
  • De esta manera, su grupo de iguales le justifica. Tampoco es para tanto!!! Ya que todos toman. Así entienden el hecho de divertirse, de llevar las discusiones con la familia o los problemas. Necesita salir de fiesta. Y es que hay mucha droga en la calle.
  • El adicto empieza a vivir una dualidad: por un lado está el grupo que sabe que consume y por otro, los que no.
    • Se va alejando de los que no saben que consume. Entre este último está la familia, aunque a veces no todos los miembros. A lo mejor hay primos o hermanos que compartan su estilo de vida.
    • Los empieza a rehuir y así es más difícil que lo noten. No quiere ser criticado ni juzgado porque no lo entienden.
    • Se rompe la comunicación normal con los seres queridos.

La enfermedad puede desarrollarse a lo largo de años o muy rápidamente.  Esto es lo que tiene el desarrollo de la drogadicción. Por eso, es muy útil saber sólo si ha empezado a consumir con las pistas que te hemos dado en el artículo "Cómo saber si una persona consume cocaína", ya que la cocaína es adictiva.

Uno de los factores que hace que se intervenga tarde es que los conflictos que atraviesa en casa no se atribuyen a la adicción del familiar hasta que ya es grave.

 

 

2 - Etapa de Negación

El rechazo a que sea lo que imaginan es normal. En muchas ocasiones no se quiere aceptar. Ponerle nombre implica reconocerlo. Mientras tanto, los conflictos aumentan y se van desgastando por la situación. Por un lado, ya no se puede ocultar:

Los cambios de comportamiento son evidentes. Ya tiene los síntomas de un consumidor de cocaína habitual: inestabilidad, ansiedad, agresividad, se puede volver maltratador, convertirse en una amenaza, etc.

Características del enfermo en esta etapa:

  • En esta etapa ya no lo puede ocultar más. Al consumidor de cocaína se le pillan sus habilidades para mantener oculto el consumo. Las manipulaciones, engaños, mentiras, estrategias para costearse el consumo, etc
  • Como consecuencia de que esas estrategias de ocultación no den resultado, se enfada y frustra. Cuanto más lo intenta ocultar, más público es. Deja de ser privado. Aumenta su confrontación con los miembros de la familia
  • Al hacerse notorio, se rompe el vínculo con la familia. No quiere ni verlos porque le “calientan la cabeza”.  Su hostilidad va en aumento
  • Se posicionará como víctima

Cuanto más lo intenta ocultar, más público es

 

Características de la familia en esta etapa:

  • A la familia le cuesta reconocerlo por el estigma social que acompaña a la adicción. Entonces el problema se hace invisible, pero enorme. Está presente, pero nadie quiere verlo:
    • No se puede hablar de ello porque se hace real. Es por esto, que para todos se hace real cuando está avanzado: Cuando los conflictos sean sin ninguna duda provocados por el consumo de cocaína
    • Otro motivo por el que se niega es porque no encaja con el perfil del drogadicto que las familias tienen en mente. Hay que tener en cuenta que es una enfermedad que se ha modernizado y con ella el perfil del cocainómano
  • En esta etapa los familiares y los amigos aceptan sus excusas para justificar el consumo. Normalizan la sintomatología de la enfermedad. Es el proceso de la coadicción

Normalizan la sintomatología de la enfermedad. Es el proceso de la coadicción

 

En esta etapa, el entorno, al igual que el adicto, saben lo que hay porque cada vez es más evidente, pero se niegan a aceptarlo. Es el desarrollo natural de la enfermedad. En realidad es el mismo proceso que afecta al paciente, etapa invisible y negación.

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3 - Etapa de reconocimiento

En esta fase, ya le ponen nombre. La familia es consciente de que existe una adicción a la cocaína. Se referirán a esto como un problema. No se puede negar porque las consecuencias se han  agravado.

  • Ya no se pueden tapar las consecuencias. El deterioro es evidente en el enfermo. Han aumentado los conflictos en el hogar. Quizás han sido golpeados por enfrentarse a complicaciones legales o económicas debido al consumo
  • De esta manera el problema se reconoce cuando ya hay un desgaste en casa.  Es la  sensación de que no se puede continuar así
    • Las personas implicadas sufren un deterioro afectivo y emocional. Están cansados, asustados, impotentes por no poder ayudarle, frustrados, tristes, enfadados, con rabia por las consecuencias que trae el consumo, etc
    • A veces, se mezcla con sentimientos de vergüenza y de culpa. No debe ser así, es una enfermedad

En esta fase hay diferentes formas de enfrentarlo. Es la etapa de buscar ayuda, pero especializada.

La familia es consciente de que existe una adicción a la cocaína. Se referirán a esto como un problema

 

4 - Etapa de control

Cabe destacar que no todas las familias pasan por esta etapa. Aunque aquellas que pasan comparten características: 

  • Algunos familiares pueden pensar que tienen el control, que pueden conseguir que el adicto lo deje
  • Se intenta asumir la responsabilidad del problema

Debemos tener claro que no se puede ayudar controlando el proceso. Lo único que se puede hacer para controlarlo es que entre en tratamiento. ¿Qué hacer entonces?

  • Es mejor hablar con ellos cuando están tranquilos, nunca consumidos,  y asesorarse sobre cómo hacerlo. Debe saber que no es culpable, pero sí responsable porque está enfermo
  • Hay que ser fuerte ante las promesas y chantajes. Ofrecerle apoyo y  tratamiento

 

5 - Etapa de supervivencia y recuperación

Si el enfermo acepta entrar en tratamiento, hay un proceso de liberación. Es un comienzo para todos. La familia opta por la recuperación y comienza su propio camino hacia la superación de la enfermedad. En general, se necesita de terapia familiar y en los centros especializados la ofrecen. Sin embargo, debería ser una etapa de liberación. Las que aceptan esto así, alivian su carga. Hay que trabajar en las expectativas que se generan. El proceso es largo y puede tener altibajos.

Hay que trabajar en las expectativas que se generan

 

Si se implican y acuden a las terapias, favorecen que el paciente no abandone antes de tiempo. Este proceso mejorará:

  • la cohesión familiar
  • el funcionamiento de la vida en casa
  • la comunicación
  • la salud de todos los afectados.

Se comparte una meta común. La familia avanza hacia su propia recuperación, a pesar del problema que tienen. Y a pesar de que el adicto quiera curarse.

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