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Continuamos con la serie de artículos sobre la adicción a la cocaína. Hoy, una vez definida qué es la adicción a la cocaína, vamos a centrarnos en la sintomatología de la enfermedad. Es decir, en los síntomas propios que los adictos a la cocaína comparten. Se trata de una serie de comportamientos y signos comunes de que han desarrollado la dependencia.

Los signos y síntomas de la adicción a la cocaína

Las personas con adicción piensan que lo que les está pasando a ellos es único. Sin embargo, aunque pueda variar su forma de presentarse en la vida de cada uno, detrás de muchos comportamientos, están estos signos comunes de la enfermedad.

Observa cómo es tu relación con la droga, en cómo domina tu vida y en cómo te ha cambiado. A continuación te damos 10 signos para que compruebes si eres adicto a la cocaína. Las tres primeros, la pérdida de control, el deseo constante de drogarte y el malestar del síndrome de abstinencia, son cruciales y de ellos dependen los demás síntomas.

Las tres primeros son cruciales y de ellos dependen los demás síntomas

 

1 - Pérdida de control

Cuando una persona deja de tener libertad para decidir cuándo y cuánto consumir, es adicto. Tienes una necesidad de consumir más cantidad o en más ocasiones para sentirte bien y para tener los mismos efectos que sentías las primeras veces de consumirla. Esto se debe al fenómeno de la tolerancia. La tolerancia es uno de los criterios que definen la dependencia. La necesidad del organismo de incrementar las dosis.

Consumes cuando no lo tenías previsto

  • No puedes decidir si quieres consumir. No puedes decir que no. Aumentan las situaciones en las que te das cuenta de que no debías haber comprado y al final lo has hecho. Es un tema que hablas antes de empezar con tus amigos: “hoy no puedo liarme” , “Solo medio gramo, estoy hecho polvo”. Hay días que no puedes consumir pero te sorprendes a ti mismo cayendo otra vez. No puedes evitarlo.

Cada vez consumes durante más tiempo

  • Cuando te metes la primera raya ya pierdes la noción del tiempo. Quieres volver a llamar al camello y te cuesta mucho dejarlo. Se te va de las manos más veces de las que puedes soportarlo.

 

2. Sientes un deseo de consumir constante

Debido a la dependencia de la sustancia. Ya no decides tú, aunque creas que sí. Sin embargo, no eres capaz de darte cuenta. ¿Por qué no puedes darte cuenta? 

  • Porque tienes un estilo de vida que incluye la habitualidad de consumir cocaína. Para ti es algo normal porque llevas tiempo haciéndolo, quizás años.
  • Porque tu grupo de amigos, la gente con la que con la que sales también consume. Te has rodeado de consumidores como tú.
  • Porque tu adicción aún se permite esperar. Pero llegará el día que no lo haga. Esta enfermedad es progresiva y un día no podrá esperar. El intervalo entre consumos será más corto.

De esta manera, para sentir esa necesidad de consumir tendrías que estar bastante tiempo sin drogarte. Por ello, para ti no existe la evidencia de que tienes ese deseo constante de consumir que te obligue a tomar a cualquier hora y en cualquier situación.

¿En qué puedes fijarte para tener la prueba? En la sensación de que se te va de las manos y cada vez más a menudo. Y es que es la sustancia la que te controla. Si no detienes el consumo terminarás encerrándote en tu casa y consumiendo durante días solo y sin hacer absolutamente nada más. A esto llega a la dependencia a la cocaína.

 

3. Aparecen síntomas de abstinencia

Un indicador clave es levantarse con el síndrome de abstinencia. No te encuentras bien y tenéis una serie de síntomas que te provocan un malestar. Sobre todo si también bebes, ya que la combinación de alcohol y cocaína es más habitual. Este malestar se va cuando vuelves a consumir. Es difícil notarlo porque buscas la causa en otras causas. Normalmente se piensa que es la resaca o que te encuentras mal por otros problemas que tengas.

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Como consecuencia de estos tres síntomas, vienen los siguientes:

4. Más tiempo a buscar y consumir coca

Hay un aumento del tiempo que le dedicas a buscar y consumir coca. Solo tú sabes lo nervioso que te pones cuando no puedes localizar al camello. Si sales de fiesta para consumir, puedes llegar a estar varios días sin volver a casa, enlazando una fiesta con otra, una situación de consumo con otra etc.

 

5. Dejas de hacer cosas que te hacían feliz

Has perdido el interés por hacer actividades cosas que antes te hacían feliz que resultaban placenteras. Puede que, aunque aún dediques tiempo a otras actividades, estas terminan o empiezan con el consumo.

 

6. Tu vida es salir a drogarte

Abandonas progresivamente importantes actividades sociales, profesionales o de ocio. Tu vida es salir a drogarte. Te buscas excusas, pero detrás de tu falta de responsabilidad está el consumo de drogas. Minimizas situaciones graves buscando la falta de tu responsabilidad en los defectos de otros.

 

7. Consumes sabiendo que estás corriendo un riesgo

Consumes en situaciones que implican un peligro evidente: conduciendo o trabajando colocado. Después te sientes muy mal, con vergüenza o remordimiento. Hay días que darás gracias de haber salido ileso de la situación.

 

8. A pesar de tener problemas

Consumes a pesar de ser evidente que está siendo perjudicial para tu salud. A pesar de tener problema físicos o psicológicos. No estás bien, estás inestable. Puede que tengas ya enfermedades relacionadas con el consumo abusivo, puesto que la cocaína es muy dañina. Aún así no puedes dejarla. Solo tú sabes lo que estás pensando mientras te metes esa raya y tu cabeza te está diciendo que te va a dar un infarto.

Tu cerebro ya no funciona de forma adecuada

Te sientes deprimido o triste o más irritable, pero la culpa nunca es de la droga.

Crees que tienes muchos problemas y por eso consumes. Un indicio importante es pensar que consumes para desconectar. La realidad es muy diferente: tienes muchos problemas porque consumes. No estás bien y no puedes funcionar bien. Tu cerebro ya no funciona de forma adecuada y esto te trae complicaciones a todos los niveles. Son las consecuencias de tu enfermedad:

  • Tu comportamiento llama la atención. Vas como una moto por la vida. Haces las cosas impulsivamente, por capricho y siempre alterado
  • Te trae problema de pareja y familia. Discutes y notas que cada vez estás más agresivo. Las discusiones y peleas
  • Te vas a volver una persona conflictiva. y lo vas a defender porque tu eres así
  • Mientes mucho

 

9. Lo has intentado dejar

Lo has intentado dejar o reducir sin éxito en alguna ocasión. Los intentos de dejarlo también son una clave porque nos dice que ha llegado el momento en que no puedes ocultarlo. Te encuentras mal y crees que te estás volviendo loco. Y es que es un trastorno por consumo.

 

10. Incumples con tus responsabilidades

Sueles mentir sobre cuánto consumes y te pones a la defensiva. Las personas a tu alrededor no confían ya en ti para encargarte cosas de responsabilidad. Quizás saben que te has puesto en peligro en alguna ocasión.

¿Y en una fase más avanzada?

Para terminar, podemos añadir los síntomas significativos de una fase avanzada.

  • Consumir a escondidas, incluso de los amigos con los que habitualmente consumes.
  • Tener deudas importantes hasta el punto de vender tus objetos personales y los de tu familia.
  • Dejar de lado todos los demás. Aislarte para drogarte a solas, para que nadie te vea.
  • Levantarte para meterte una raya y volverte a la cama. Tener que traficar o trapichear para poder consumir. Implica unos riesgos que has normalizado.
  • Meterte en problemas serios por tu agresividad.

Son un conjunto de síntomas por los que podemos guiarnos para reconocer la adicción a la cocaína. Si no estás en una fase muy avanzada, esto nos puede servir para darnos cuenta y detenerla.

¿Es posible detenerla? No, la adicción no tiene vuelta atrás, pero se puede detener su capacidad de destrucción.

Hay personas dependientes que no llegan a la peor etapa de la adicción si detienen el consumo. Entendemos por la etapa peor, la ruina mental y personal del enfermo. Desde el punto de vista del trastorno, no hay nada peor que la adicción. A pesar de esto, cualquier adicto que verbaliza que ya ha llegado al límite, sabe que aún puede ir a peor. Como adicción que es, es progresiva y devastadora. En el argot de la calle se usa “tocar fondo”. En el tema de la drogadicción, siempre hay más fondo.

Sin embargo, desde el punto de vista de los desastres que acompañan a la droga, sí se puede parar. Cuando esta adicción entra en un casa, no hay límites. Por eso, es mejor detenerla a tiempo. La ruina personal y del entorno es el precio a pagar, te puede llevar a la locura y la muerte.

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